Nos lo cuenta el Dr. Pierre Nicolau, quien empieza subrayando la necesidad de ponerse en manos de un especialista que tras una serie de análisis podrá determinar si es éste el problema y aconsejar una alimentación que potencie la presencia de bacterias que jueguen a nuestro favor y no nos “pidan” alimentos prohibidos. Dicho esto, plantea una serie de recomendaciones que pueden resultar muy útiles para modificar la microbiota intestinal.
Evitar la bollería industrial y los edulcorantes artificiales Desterrar estos alimentos es el primer paso para cambien la flora y reducir la necesidad de comer alimentos nocivos.
Ingerir alimentos que favorezcan las bacterias beneficiosas Lácteos, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva virgen extra, entre otros.
Tomar probióticos Los suplementos probióticos mejoran la composición de las bacterias intestinales.
Paciencia y constancia Cambiar la microbiota intestinal puede ser rápido porque las bacterias tienen una gran capacidad de adaptación, sin embargo no es recomendable que la dieta ni demasiado severa ni corta. Para que la mejora se estabilice los cambios en el comportamiento alimentario deben durar al menos 1 año.


