La medicina estética del S. XXI ya no busca corregir el envejecimiento, sino hacer que este proceso avance más despacio para sumar juventud a los años. Este es el motivo por el cual están apareciendo terapias que se centran en estimular la actividad de las células cutáneas y en poner a funcionar a pleno rendimiento los mecanismos de juventud de la piel. Esta acción se concentra en la dermis, y es directamente responsable de reforzar su estructura y de que aumente su densidad.
Esta redensificación dérmica se traduce en una mejora natural de las arrugas, de la elasticidad y de la luminosidad cutánea.
Los equipos más avanzados de radiofrecuencia y ultrasonidos HIFU trabajan en este sentido, lo mismo que un nuevo láser fraccional que aporta un chute de energía a los fibroblastos, estimulando la producción de fibras elásticas.
Los fillers intradérmicos también incorporan esta tendencia, y así recientemente ha aparecido un ácido hialurónico, cuya fórmula incluye aminoácidos, oligoelementos, vitaminas, y que aplicado con técnica de micopunción, dinamiza las funciones de la piel y la redensifica.


