La postura corporal, clave en la aparición de celulitis

Como sabemos, la celulitis es una alteración multifactorial en cuyo desarrollo convergen detonantes de carácter diverso: exceso de grasa acumulada, hábitos poco saludables y componentes circulatorios, hormonales y genéticos. Yvette Pons, especialista en bioestética funcional, quien ha dedicado años a estudiar la relación entre postura y microcirculación en el tejido corporal, desvela otro mecanismo, más complejo y desconocido, pero igualmente implicado en la aparición de la celulitis y en el que se ve involucrada la biomecánica del cuerpo.

Chica pellizcándose la nalga

Yvette Pons explica que la celulitis es una patología relacionada con la microcirculación y originada por un déficit del flujo sanguíneo y linfático, lento y obstruido. Ello acaba por desencadenar un proceso edematoso denso, proteico y fibroso, que comprime los tejidos y genera una lipodistrofia: distribución desorganizada de la grasa.

Factores de carácter secundario, como sedentarismo, mala alimentación, estrés, menstruación y toma de anticonceptivos pueden intensificar este mecanismo de estasis circulatoria. 

Sin embargo, la forma en la que nos movemos y sostenemos nuestro cuerpo  desempeña igualmente un papel fundamental. 

POSTURA Y CELULITIS: VÍNCULO DIRECTO

 

Tras años de análisis y observación, esta experta llegó a la conclusión de que personas con morfologías y posturas similares tienden a desarrollar celulitis en las mismas áreas. La identificación de este patrón la llevó a profundizar en la relación entre postura, apoyo del pie y desarrollo de tejido fibroedematoso. La conclusión de este estudio es que cualquier desalineación postural, ya sea por la pelvis o el apoyo de los pies, genera compensaciones musculares, fasciales y articulares que afectan al sistema sanguíneo y linfático, así como a la disposición de los adipocitos.

Veamos dos ejemplos:

  • Pie pronado El peso se apoya hacia dentro, provocando rotación interna de tibia y fémur, anteversión de la pelvis e hiperlordosis lumbar. Esto favorece la acumulación de celulitis en la parte interna de rodillas, caderas y muslos. 
  • Pie supinado El peso se apoya hacia fuera, generando rotación externa en la pierna y retroversión pélvica. Esto hace que la celulitis tienda a aparecer en glúteos, muslos y flancos. 

Yvette Pons concluye que la celulitis postural se origina por modificaciones biomecánicas miofasciales, exceso de tensión, rigidez y pérdida de tono muscular. Esto compromete la microcirculación y ralentiza la evacuación de líquidos, promoviendo la formación del tejido fibroedematoso geloide, que es lo que conocemos como celulitis.

Y para acabar lanza una pregunta: Si el tejido, y en consecuencia sus funciones, responde y se reorganiza con el movimiento de cuerpo, ¿tiene sentido abordarlo únicamente desde la superficie?

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