Existe una estrecha conexión entre la alimentación y los procesos de inflamación, de ahí que la dieta sea determinante para evitar este tipo de reacción en el organismo. Incluir en el menú frutas y verduras, grasas saludables y determinadas especies puede ayudar a minimizar dicha alteración, así como limitar la ingesta de azúcares o de carnes rojas. Un claro ejemplo de una dieta antiinflamatoria es la mediterránea, así que, en cierta medida, los que vivimos en este país estamos de enhorabuena. Sarah L.Patterson, MD. & Sara K. Tedeschi, M.D. UCSF (Osher Cennter For Integrative Medicine).


