Se está creando un auténtico revuelo y una avalancha de información acerca de una supuesta prohibición del uso del retinol en cosmética, cuando la realidad no es ésa, ni mucho menos. Lo que ocurre es que la Comisión Europea ha puesto en marcha una actualización de su Reglamento de Cosméticos y acaba de publicar el borrador de un posible anexo, que aún ha de aprobarse, en el que propone limitar la concentración de sustancias derivadas de la vitamina A, como son el retinol, el retinilo acetato y el palmitato de retinilo, al 0’3, en cosmética facial, y al 0’05, en fórmulas corporales.
Si el proyecto prospera y se convierte en ley, lógicamente los laboratorios cosméticos deberán reajustar sus fórmulas, y es posible que las que sobrepasen esos porcentajes deban pasar a ser consideradas productos sanitarios, con los estrictos requerimientos que ello conlleva, y se tengan que adquirir en farmacias o ser prescritas por médicos especialistas en el cuidado de la piel. Sea como sea, y por encima de cualquier otra consideración, lo que hay que tener meridianamente claro, es que el retinol no es una sustancia peligrosa, y que la intención de las autoridades europeas con esta propuesta de ley no es categorizarlo como tal, ni mucho menos.
Lo que ocurre es que, como todos sabemos, el retinol al empezar a usarse puede provocar irritación e incluso descamación cutánea, y cuanto más alta es su concentración, más fácil es que se presenten estas reacciones. La UE parece que lo que tiene en cuenta es este tema, y que la recomendación de limitar los porcentajes de estos ingredientes parte de un estudio del Comité Científico sobre Seguridad del Consumidor, organismo que brinda asesoramiento científico a la Comisión Europea. Esta iniciativa también tiene en cuenta la recomendación respecto al aporte máximo diario de vitamina A (700 mcg. para mujeres y 900 mcg. para hombres). En este cómputo además de la alimentación y la toma de suplementos orales, se tiene en cuenta la cosmética. Precisamente por este motivo, el anexo a la ley propone incluir una advertencia que indique que el producto contiene derivados de esta vitamina. Ya hemos puesto el tema en contexto, a partir de aquí hay ciertos matices y bastantes consideraciones positivas que se deben tener en cuenta.