El retinal es, sin duda, uno de los ingredientes estrella del momento. Promete descubrir una piel renovada, más firme, luminosa y joven, sin la irritación cutánea derivada del proceso de retinización que asocia el retinol. Parece que todo son ventajas, pero para lograr el 100% de su efectividad es importante conocer cómo actúa, qué lo diferencia del retinol, cuál es la forma correcta de aplicarlo y con qué otros activos puede combinarse, para potenciar el skincare diario. Izaskun Ruiz Amestoy, farmacéutica y directora de formación de Skin Perfection by Bluevert, nos aclara las dudas y nos explica todo lo que hay que tener en cuenta acerca del retinal.
Para empezar, esta experta se centra en los puntos en común y las diferencias entre el retinol, el retinal y el ácido retinoico, derivados de la vitamina A empleados en cosmética y cuya efectividad en el tratamiento del envejecimiento cutáneo está avalada por una amplia evidencia científica. Los tres actúan en la epidermis, estimulando la renovación celular, lo que se traduce en una mejora de la textura de la piel, y en la dermis, donde incrementan la síntesis de proteínas de sostén, como el colágeno y la elastina. Estas acciones se traducen en la mejora de las arrugas y en el aumento de la firmeza cutánea. A ello se suma su acción antioxidante, su capacidad para modular la pigmentación y sus beneficios en el tratamiento de ciertas alteraciones cutáneas, como por ejemplo el acné.
Respecto a las diferencias entre el retinol y el retinal, la principal es la potencia con la que actúan en la piel, cuestión que depende del número de conversiones químicas que precisan, para transformarse en ácido retinoico. Este metabolito es la única molécula capaz de unirse a unos receptores específicos, localizados en el interior de las células, para a partir de ahí desencadenar su acción y beneficios cosméticos. Cuantas menos conversiones realiza el activo, mayor es su potencia y más rápido actúa.
El retinal, una vez aplicado, tiene que realizar una única conversión química para transformarse en ácido retinoico, mientras que el retinol tiene que llevar a cabo dos. Por eso, la potencia teórica del retinal es mayor, aunque esto no siempre se cumple en la práctica, porque entran en juego otros factores como la estabilidad de la fórmula y la pureza del activo. Asimismo, el hecho de que el retinal sea un precursor inmediato de la molécula activa le proporciona actividad biológica, más inmediata y con menos efectos secundarios.
RETINAL: ACTIVO TODOTERRENO
Las propiedades del retinal para hacer frente al envejecimiento cutáneo son de sobra conocidas, pero este activo atesora otros beneficios igualmente valiosos para la salud y equilibrio de la piel. Sin ir más lejos, el retinal también es seborregulador, antibacteriano y comedolítico, cualidades que lo hacen especialmente interesante para tratar pieles grasas con imperfecciones, debido a que disminuye la secreción sebácea, retexturiza y mejora las cicatrices de acné. Igualmente destacable es su eficacia para potenciar la luminosidad.
De todo lo dicho se deduce que se trata de un ingrediente adecuado para tratar todo tipo de pieles, incluso las sensibles, debido a su alta tolerancia.
COMPATIBILIDAD CON OTROS INGREDIENTES
Para potenciar la tolerancia del retinal lo mejor es elegir fórmulas enriquecidas con activos que calmen y fortalezcan la función barrera. Estos ingredientes, además, cumplen una función clave si llega a ponerse en marcha el proceso de retinización, porque controlarán la pérdida de agua transepidérmica y la disminución de la síntesis de ceramidas, alteraciones que pueden dar pie a efectos indeseados, como sequedad, irritación y/o descamación.
Entre los ingredientes que crean una buena sinergia con el retinal se encuentran, entre otros, la niacinamida y los extractos biotecnológicos de microalgas, que mejoran la hidratación de la epidermis y la tolerancia cutánea al activo. Esta alianza cosmética supone poder usar el retinal a diario y obtener los resultados buscados en menos tiempo.
Ciertamente, no existe incompatibilidad entre el retinal y la mayoría de activos cosméticos, aunque en ciertos casos hay que tener precaución. Así, en la misma rutina, no hay que acompañarlo del uso de activos potencialmente irritantes, como los hidroxiácidos y ciertos exfoliantes. En pieles secas que precisan un extra de hidratación se puede aplicar una hidratante con función barrera después del retinal, pero dejando pasar unos 20-30 minutos.
PAUTAS DE USO
En general, los retinoides deben empezar a aplicarse siguiendo una pauta establecida o bajo supervisión profesional. Para empezar diremos que siempre se aplican por la noche y sobre la piel limpia y bien seca. Lo aconsejable es introducirlos poco a poco en la rutina cosmética, al principio se aplicarán dos veces por semana (no consecutivas) y si la piel no se muestra sensibilizada, a partir de la segunda semana, aproximadamente, se añade una noche más. A partir de ahí, se irá aumentando la frecuencia, según la tolerancia de la piel. Igualmente importante es aplicar cada mañana protección solar, especialmente durante el periodo que necesita la piel para adaptarse al retinoide
Las noches de “descanso” se pueden dedicar a reforzar la función barrera con cosméticos hidratantes y reparadores. Cuando la piel esté retinizada, ya se podrá combinar el retinal, en noches alternas, con otros activos transformadores como el ácido glicólico o los péptidos.
Los resultados derivados del uso de retinal, al igual que del resto de retinoides, se muestran visibles a partir de las 4-6 semanas de tratamiento, por eso es necesario ser constantes en su aplicación.
