Esta experta lo tiene claro y afirma que Los masajes faciales deberían ser casi, casi una obligación, como lo es hacer deporte, porque mantienen en forma la estructura del rostro. Si los músculos de la cara se trabajan como se trabajan los del cuerpo, los rasgos se mantienen correctamente posicionados y el óvalo facial, firme y definido. Un buen masaje en cabina es pues imprescindible para paliar los efectos negativos del paso del tiempo en el rostro. Inmaculada nos detalla a continuación los beneficios inmediatos y a medio plazo de una masaje “como Dios manda”:
• Aumenta la circulación de la sangre y por lo tanto, impulsa la eliminación de sustancias de desecho acumuladas en el torrente sanguíneo y aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes a la piel.
• El masaje facial normaliza el ritmo cardiaco y la presión arterial.
• Reduce inflamaciones cutáneas y mejora la cicatrización de heridas.
• Borra los signos de fatiga, cansancio y falta de vitalidad de la piel.
• Descontractura y relaja la musculatura facial.
• Alivia el estrés y aporta bienestar. un buen terapeuta es capaz de transmitir calma con el simple contacto de su mano.


