Gracias a avanzados métodos de diagnóstico hoy se puede averiguar la edad biológica, que no tiene por qué coincidir con la edad cronológica, y a partir de este dato diseñar un plan de salud y longevidad personalizado. Estos tratamientos, basados en la práctica de ejercicio, dieta y toma suplementación, y respaldados por la nueva y floreciente medicina regenerativa consiguen modular marcadores epigenéticos y metabólicos, para así prolongar la salud y el bienestar a lo largo de los años.
EDAD CRONOLÓGICA vs EDAD BIOLÓGICA
El ritmo al que envejecemos no está asociado a la edad que marca el DNI, sino que depende del envejecimiento celular, es decir, de cómo se comportan las células a medida que pasa el tiempo. Este marcador indica cuál es la edad biológica de cada persona, es decir, su estado real, al margen de los años que tenga. El Dr. Jesús Esquide, director de Longevytum, centro dedicado a la medicina preventiva, predictiva y personalizada, explica que a través de avanzados métodos de diagnóstico que evalúan el funcionamiento de los tejidos, del metabolismo y del sistema inmune es posible averiguar la edad biológica de cada individuo. Dicho de otro modo: hoy se puede determinar el desgaste real del organismo, proceso ligado a la oxidación, la inflamación y el descenso en la capacidad natural de auto-reparación.
En última instancia, estos estudios informan acerca de si se está envejeciendo más rápido de lo que podría considerarse “normal” o al revés. Hay personas de más de 55 años con marcadores que los sitúan en los 35 años, y gente en la treintena cuya edad biológica sobrepasa los 50. Estos desfases entre la edad cronológica y la biológica suelen estar provocados por factores como inflamación crónica de bajo grado, estrés, falta de sueño, alteraciones en la microbiota o hábitos tóxicos (alcohol y tabaco). Estos marcadores al ser de carácter epigenético y metabólico se pueden modular mediante programas personalizados de salud, que a través de la nutrición, el ejercicio, una buena higiene de sueño y la toma de suplementación adecuada corrigen la vertiente biológica, equilibran el metabolismo y controlan la inflamación
Estas posibilidades que ofrece la ciencia y la medicina de vanguardia implican no sólo vivir más, sino vivir mejor, con una buena función cognitiva, fuerza muscular preservada y metabolismo estable. De cara al futuro, determinar la edad biológica permite personalizar estrategias de prevención, establecer prioridades de intervención, según el desequilibrio principal sea inflamatorio, oxidativo, hormonal o metabólico, y predecir el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. Y es que un aumento acelerado de la edad biológica se asocia con una probabilidad mayor de eventos cardiovasculares, cánceres, diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo, incluso en personas aparentemente sanas.
DIAGNÓSTICO Y HÁBITOS PRO-LONGECIDAD
El Dr. Alfonso Galán, experto en medicina antienvejecimiento y director médico de Neolife, clínicas especializadas en medicina antiedad, coincide en señalar que la edad real no tiene por qué corresponderse con la que fecha de nacimiento y que averiguar esta edad biológica es importante, puesto que es el valor que informa en qué estado se encuentra el organismo y cómo está funcionado.
Para establecer la edad biológica de una persona se prescribe una revisión exhaustiva que pasados los 50 años incluye pruebas habituales de marcadores biológicos (analíticas de sangre, orina y, si fuera necesario, heces), además de un estudio cronobiótico, un mapeo genético y una medición de la longitud telomérica.
El primer grupo de pruebas indica cómo está al paciente, mientras el segundo informa acerca de cómo va a estar en un futuro. Para trazar ese análisis a medio-largo plazo se suman otros estudios: ecografía de carótidas y de tiroides, estudio de rigidez arterial, score cálcico, estudio de composición corporal y grasa visceral por DXA y estudio de oncoprevención de complejidad creciente, entre otros.
Asimismo, sobrepasada la cincuentena los programas de longevidad deben incluir inexcusablemente un estudio del perfil hormonal, tanto en hombres como en mujeres. En esta etapa ambos están atravesando o a punto de iniciar su declive sexual, como resultado del descenso en los niveles de hormonas implicadas en esta función. La solución está en reponer la testosterona, los estrógenos y la progesterona de manera individualizada.
El Dr. Galán explica que la terapia de reemplazo hormonal además de preservar el vigor sexual conserva la salud cardiovascular y neurológica, favorece una buena higiene del sueño y evita estados anímicos bajos.
Respecto a los hábitos que deben adoptarse, con el objetivo de vivir más y mejor, el primero es la práctica deportiva, con especial atención al mantenimiento de la fuerza muscular, a partir de los 45-50 años. Levantar pesas y realizar distintas tablas de ejercicios, en suelo o en máquinas, es básico para evitar la sarcopenia y prevenir la osteoporosis, especialmente en mujeres. La pérdida de masa muscular conlleva fatiga, cansancio, problemas de movilidad y predispone a sufrir lesiones y accidentes en personas de avanzada edad.
El ejercicio debe acompañarse de una dieta adecuada. Desde el departamento de nutrición de Neolife, David Baeza recomienda huir de regímenes puntuales y a veces extremos y apostar por una alimentación sana, equilibrada y consciente en la que no deben faltar los nutrientes básicos antiage: omega 3, vitamina D, magnesio y coenzima Q10.
Lo ideal es priorizar la toma de vegetales y añadir una base grasa procedente del aceite de oliva, semillas, frutos secos y aguacate, y fuentes proteicas de calidad como legumbres, huevos, lácteos y cortes magros de carnes de pato y pescados azules pequeños de aguas frías. No olvidar el consumo de frutas o verduras en cada una de las ingestas, para aumentar el volumen, favorecer la saciedad y asegurar una baja carga energética, con un óptimo aporte de nutrientes.
LA REVOLUCION DE LA ESTÉTICA REGENERATIVA
En NUEVA ESTÉTICA llevamos tiempo haciéndonos eco del protagonismo de las terapias regenerativas en el cuidado de la piel. Este “giro de guion” está abanderado por la medicina estética, que cada vez apuesta más por procedimientos cuyo objetivo no es simplemente corregir inestetismos o signos de la edad, sino reprogramar los mecanismos internos de la piel para optimizar su funcionamiento. De este modo, el tejido recupera el dinamismo de la juventud, que se plasma en la activación de los procesos de renovación celular y en la producción de colágeno, elastina, ácido hialurónico…
Responden a este modo de acción terapias como la bioestimulación con factores de crecimiento autólogos y tecnologías como las fototerapias láser, IPL y LED, la radiofrecuencia y los ultrasonidos, pero sin ninguna duda, la gran revolución en medicina estética regenerativa ha sido la irrupción de los polinucleótidos y los exosomas.
POLINUCLEÓTIDOS Son fragmentos de ADN que actúan enviando señales a las células, para que activen los procesos de reparación tisular. Esta bioestimulación se acompaña de una intensa regeneración, hidratación y formación de colágeno y elastina. El resultado es el aumento de la firmeza y elasticidad y la mejora visible del aspecto y calidad de la piel.
Los polinucleótidos se aplican mediante microinyecciones y resutan un tratamiento muy versátil. En pacientes jóvenes, funcionan como terapia preventiva y para mejorar el aspecto de la piel y en los de más edad se emplean para regenerar y rejuvenecer el tejido cutáneo.
EXOSOMAS Son diminutas vesículas extracelulares (30–150 nm.), que liberan las células para favorecer la comunicación entre sí. Su capacidad para estimular la regeneración celular deriva de su elevado contenido en factores de crecimiento, proteínas y otras sustancias bioactivas. Los exosomas se comportan como mensajeros que brindan a la piel un manual con instrucciones para renovarse y de este modo mantenerse joven y su acción se traduce en un impulso antiinflamatorio y antioxidante, en la mejora del tono y textura cutáneas, disminución de arrugas y líneas de expresión y reparación de la piel dañada.
En estética y medicina estética se emplean exosomas de origen vegetal, que se aplican de manera tópica. Algunas clínicas los están aplicando como tratamiento inyectable, pero en este caso se trata de exosomas autólogos, obtenidos a partir de una muestra de sangre del propio paciente, que se procesa, a través de sistemas de fototermorregulacion o ultracentrifugación.
MEDICINA REGENERATIVA INTEGRAL: TERAPIAS PROAGING QUE CONQUISTAN EL FUTURO
El uso de las terapias regenerativas no está circunscrito a la medicina estética, sino que su enorme potencial las ha llevado a irrumpir con fuerza en diferentes especialidades médicas, entre ellas la medicina pro-longevidad.
De esto nos habla el Dr. Jorge Planas, cirujano plástico y estético y director médico de Clínica Planas, quien explica que la medicina regenerativa está transformando la forma en que entendemos la salud y el cuidado del cuerpo. Esta especialidad ofrece soluciones que no sólo alivian síntomas, sino que actúan sobre la raíz del problema y lo hace a través de procedimientos avanzados que estimulan los procesos naturales de reparación y renovación celular. Con estas credenciales es lógico que las terapias regenerativas jueguen un papel clave en los programas orientados a preservar la salud y la longevidad.
Estos tratamientos de salud integral se diseñan de manera individualizada y se van acomodando a la evolución y edad de cada paciente. Así, entre los 35 y 49 años se pone en marcha lo que se conoce como envejecimiento acelerado (las células empiezan a perder energía, los sistemas de reparación se ralentizan y el organismo muestra los primeros signos internos de deterioro). En esta etapa, la medicina regenerativa enfoca su acción en tres frentes: Frenar el deterioro que ya se ha puesto en marcha, reduciendo la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo y la pérdida de función celular. Restablecer funciones que empiezan a fallar, por lo que se incide en las mitocondrias, con el objetivo de aumentar los niveles de energía celular, se regulan las hormonas y se mejora el tono muscular y calidad de la piel. El tercer frente de acción es evitar la progresión del envejecimiento.
A partir de los 50 aproximadamente se intensifican los desequilibrios hormonales, con la llegada de la menopausia para las mujeres y la andropausia para los hombres, por lo que las terapias regenerativas se enfocan en contrarrestar los efectos provocados por estas alteraciones. Estos tratamientos de reemplazo tienen numerosos beneficios: aumentan el deseo sexual, mejoran el sueño, aportan energía, facilitan la pérdida de peso, reducen la fatiga física y favorecen la regeneración de los tejidos, lo que implica la mejora de la firmeza cutánea.
Entre los diferentes procedimientos encaminados a impulsar los procesos de regeneración celular queremos destacar una innovadora terapia, que nos presenta el
Dr. Miguel Garber especialista en medicina regenerativa y medicina hiperbárica en Clínica Planas. Se trata de la cámara hiperbárica, una cápsula, donde el paciente respira oxígeno al 100%, a una presión atmosférica elevada al doble de lo normal. Al aumentar la oxigenación de los tejidos, las células funcionan mejor.
Además de para tratar enfermedades en las que subyace una mala oxigenación, estudios recientes demuestran que la cámara hiperbárica es una excelente opción para disfrutar de una longevidad saludable, dado que mejora la inflamación crónica sistémica, la función mitocondrial y la función neurológica
Estas acciones asocian importantes beneficios, como la aceleración de la cicatrización, a través del aumento en la producción de colágeno y elastina, la mejora del funcionamiento del sistema inmunológico, lo que favorece el efecto antiinflamatorio y regula el dolor, ayuda al organismo a destruir virus y bacterias, optimiza el estado cognitivo, favorece el buen descanso…
