A la lista de activos con propiedades estéticas prometedoras hay que sumar uno más: la niacinamida. Este ingrediente se erige como un competidor de lo más meritorio, no sólo por sus incalculables beneficios de belleza, sino también por su “excelente compatibilidad cutánea”, lo que le convierte en un aliado indiscutible para el tratamiento de todo tipo de pieles. Y es que su capacidad para descubrir una tez luminosa, unificada y de aspecto impecable es realmente asombrosa, así nos lo explica Esperanza Amaya, técnico esteticista de LeviSsime.
¿Qué es la niacinamida?
La niacinamida o vitamina B3, también conocida como nicotinamida o vitamina PP, es una vitamina soluble en agua y muy estable, que forma parte de las coenzimas NAD y NADP, que intervienen en la producción de ATP (energía) y que, además, juegan un papel muy importante en la reparación del DNA y la homeostasis de la piel. Dado su pequeño tamaño molecular, este activo penetra con facilidad a través del estrato córneo, pudiendo desarrollar su eficacia en todos los niveles cutáneos.
Sus inmensas cualidades han despertado el interés de los distintos laboratorios cosméticos, que han apostado por la niacinamida como ingrediente estrella, incorporándolo con éxito en diferentes fórmulas cosméticas de objetivos muy diversos. Una de sus virtudes más destacadas es que puede emplearse en todo tipo de pieles, incluido los cutis sensibles. Además, cuenta con una gran cantidad de beneficios, de ahí que se considere un booster de gran eficacia, ya que permite obtener sinergias con un gran número de activos, lo que ayuda a optimizar los resultados de cualquier tratamiento. En cuanto a la cantidad de niacinamida recomendable en la formulación de un producto cosmético la cifra apropiada oscila entre un 4-6%.
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